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Padre Nuestro, queremos ser familia
Carta a la familia en momentos de tribulación

Querida familia:
Deseo compartir con vosotros estos momentos, quizás los más importantes que mi esposa y yo tenemos que afrontar.
Mi esposa tiene cáncer. Ya sé que la palabra cáncer encierra detrás de sí todo un mundo de terror y de tragedia. Cuando el diagnóstico del médico es claro, el paciente cree haber recibido la sentencia de muerte. Ese diagnóstico es peor después de una grave intervención quirúrgica confirmando los negros presagios.
Podría pensarse que este suceso es terrible y sin duda lo sería, sin que el amor, que viene de Dios, no se metiera en nuestro corazón como lluvia de seda, dando a este momento indescriptible un cimiento de paz.
Detrás del mundo del hospital - las enfermeras, los médicos, los quirófanos, las idas y venidas, la cantidad de aparatos y medicinas... - hemos descubierto claramente el brazo del Señor dirigiendo la embarcación del alma. La tempestad es terrible, pero sabemos que nos lleva a puerto seguro.
Ahora nos disponemos a dejar la pesada coraza y quedarnos ligeros, ya sin las pesadas armas que hemos arrastrado en nuestros combates, para aguardar en paz el abrazo amoroso del Padre.
Cuando percibimos la grandeza del momento, todo lo que parece un gran monstruo, pierde fuerza porque este monstruo está hecho de sombras que se disipan en presencia de la luz.
¿Cuanto tiempo estará aún mi esposa entre nosotros? La respuesta a esta pregunta solo Dios la conoce. Pero ya sea corto o largo, esta experiencia, lejos de ser una desgracia, es una bendición bajo la apariencia de tragedia. ¿Entonces por qué no aceptar con amor y con paz el regalo que el Señor se dispone a entregarnos?

Cuadernos de oración, n1 93.

 

Palabra de Dios
Vosotros sois la luz del mundo

Dijo Jesús a sus discípulos: “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,14-16).

Oración
Gracias, Señor, por tu muerte en la cruz

Señor, te damos gracias por los maravilloso ejemplos de heroísmo que vemos a nuestro alrededor.
Gracias por las personas que sufren y aceptan con paz el sufrimiento.
Gracias por los ancianos y enfermos que apenas se quejan.
Gracias por los médicos y enfermeras que tienen una palabra amable en su boca.
Gracias por los familiares que les atienden con cariño.
Gracias por los amigos que les visitan y están unas horas a su lado.
Gracias por tu luz y por tu fuerza: ellas nos permite aceptar con paz los sufrimientos de la vida.
Te damos gracias porque tú quisiste asumir todo nuestro dolor,
gracias a tu muerte redentora en la cruz.