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Padre Nuestro, queremos ser familia
No seamos cobardes

En cierta ocasión, dos pájaros coincidieron en la misma rama de un árbol. El uno le contó al otro los países que había recorrido, los lugares en donde había anidado, y los proyectos que tenía de seguir volando y conociendo lugares nuevos.
El otro pájaro respondió:
- ¡Tonterías! Yo apenas me he movido de casa. ¡Con lo bien que estoy aquí! Tengo un magnífico nido calentito y lleno de comodidades.
Pero un día un viento fuerte se llevó el nido por los aires. A partir de aquel momento se quedó triste y nunca pensó construir, por temor, un nuevo nido.
El primer pájaro le dijo:
- No hay que temer al viento, por fuerte que sea. Hay que volar, llenarse los pulmones de vida, conocer, fabricarse ilusiones, no dejarse arrastrar por el infortunio del momento. Siempre tendremos una nueva oportunidad.
El pájaro viajero contagió su alegría al pájaro triste y dicen que hoy vuelan juntos sin preocuparse demasiado en donde anidarán mañana.
 

Palabra de Dios
Cristo no admite un amor a medias

Dijo Jesús a sus discípulos: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.” (Mt 10, 37-39).

Oración
Buenos días, Señor

Viene cantando la mañana, cantando alegre,
con la alegría que traen los pájaros
y la belleza que derrochan las flores,
la brisa que acaricia los campos y el calor que broncea los rostros.
Buenos días, Señor,
a ti porque son tuyos...
Las flores te regalan su belleza, los campos el fruto, el sol su calor,
los hombres su trabajo y sus anhelos,
los pájaros su libertad.
¿Y yo qué te ofrezco, Señor?
Te ofrezco mi vida y quiero amarte por encima de todo.
Te ofrezco mi alegría que contagie a los demás, mis deseos de servicio,
mi trabajo y mis ganas de ser mejor.
Buenos días, Señor.
Gracias por el nuevo día.