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Padre Nuestro, queremos ser familia
Es mejor callar antes de hablar

Cuentan que estuvo a punto de estallar un conflicto mundial porque las reuniones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) se habían vuelto tan largas que no había tiempo para discutir los temas importantes para el equilibrio universal. Además, muchos de los representantes de los diferentes países salían contrariados y decepcionados por toda la pérdida tiempo pues algunos sólo se escuchaban a sí mismos.
Entonces se decidió recurrir al monarca más grande del estado más pequeño, aquél cuya credibilidad era indiscutible y además era estimado y respetado por todos: el soberano del Vaticano.
El gran hombre aceptó ir como observador en algunas reuniones del Consejo de Seguridad y, poco tiempo después, expuso sus conclusiones.
- Primero - dijo -,  los felicito porque todos ustedes son personas de buena voluntad; sin embargo, muchos hablan sin decir nada. Algunos sólo repiten lo que dijo el orador anterior, aunque con otras palabras. Se diría que se sienten obligados a hablar, aunque sólo sea para satisfacer su ego. Otros no escuchan los argumentos que exponen sus colegas y luego hacen preguntas para enterarse de lo que acaban de decir. En consecuencia, las reuniones se alargan y se pierde el tiempo inútilmente. Para concluir, quiero subrayar la importancia de la función del presentador, el cual no debe expresar su opinión, sino moderar el debate. Su objetivo es vigilar el buen desarrollo de la asamblea.
Después de una intervención tan peculiar, todos los participantes se esforzaron por tener en cuenta las palabras del sabio personaje.
El ambiente mejoró, aunque algunos delegados no tomaran la palabra en todas las reuniones.
Comprendieron que a veces es más importante escuchar que hablar.

Michel Dufour
 

Palabra de Dios
Tiempo de hablar y tiempo de callar

“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Su tiempo de nacer y su tiempo de morir; su tiempo de plantar, y su tiempo de arrancar lo plantado; su tiempo de llorar y su tiempo de reír; su tiempo de lamentarse y su tiempo de danzar; su tiempo de buscar y su tiempo de perder; su tiempo de callar y su tiempo de hablar…”(Qo 3, 1-1.4.6-7b).
 

Oración
Oración

Demos gracias a Cristo, que nos ha dado la luz del día, y supliquémosle, diciendo: Bendícenos y santifícanos, Señor.
1. Tú que te entregaste como víctima por nuestros pecados, acepta los proyectos de este día.
2. Tú que nos alegras con la claridad del nuevo día, sé tú mismo nuestra luz.
3. Haz que seamos bondadosos y comprensivos con los que están a nuestro lado, para que logremos así ser imágenes de tu bondad.
4. Haz que sepamos escuchar las explicaciones de los profesores y solo pedir la palabra en los momentos oportunos.
Dios todopoderoso y eterno, a ti humildemente acudimos al empezar el día, para pedirte que, alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.