El hospital de Jesús

Hace un tiempo que no me encuentro muy bien, estoy un poco inquieto y reacciono de forma negativa con mis compañeros, no sé qué me pasa. Hoy he decidido ir al hospital para hacerme una revisión. En la calle, veo un cartel: "Hospital de Jesús". Entro y me encuentro con un ángel vestido de enfermero que me indica dónde está el médico, que no es otro que Jesús.

Jesús, vestido con su bata blanca, me toma la presión. Me dice que está baja de ternura; me preocupa un poco. Me pone el termómetro y me dice que tengo 38 grados de egoísmo. ¿Cómo está mi corazón?...

A ver, veamos... Me falta un poco de amor para llevar dentro de las venas y el corazón se ve casi vacío. De repente, noto que me duele una pierna; mis huesos son débiles cuando tienen que dar ayuda a alguien y, además, soy un poco miope, ya que no sé ver más allá de las apariencias.

¿Y cómo estoy de oído? Mal, muy mal. Resulta que paso el día hablando y casi no escucho a los demás y, claro, eso hace que el oído no funcione lo suficientemente bien.

Finalmente, termino la revisión médica. Jesús me dice que es gratis y me da una receta extraordinaria: "¡Sé bueno, mejora un poco cada día! Toma unas pastillas de buena voluntad, y unas inyecciones de amor y comprensión, verás cómo mejoras. Debes tomar mucha sopa de alegría, un poco de paciencia y un buen vaso de ternura".

Doy las gracias y vuelvo a casa. Ya es hora de empezar el tratamiento.