En abril aguas mil, dice el refrán. Estamos en primavera y, de vez en cuando tanto llueve. Es hermoso ver llover entre los rayos de sol. Cada gota con algo de luz en su interior. Abril es el mes de la Semana Santa y de la Pascua. Sangre y agua. El Señor Jesús, que nos amó y nos cariño, subió al árbol de la cruz con el permiso del Padre.
La Pascua es la primavera de Dios. Es la flor y el fruto, la vida y la joya. Pascua es como un instrumento musical que esparce sus canciones por el mundo. Pascua significa paso. Quiere decir andar. Dios ha querido venir en nuestros caminos. Ha huido de la muerte y ha resucitado. Ha venido a nuestras vidas y quiere que estemos vivos.
Estar vivo es querer amar, esto es, seguir el camino del bien y de la alegría. Mejorar y crecer como una nueva planta que brota en el desierto del mundo. Poner de pie los sentimientos y las ganas de ir más arriba. Sin conformarnos nunca con lo que somos.
Estamos en abril. Las aguas mil. Primavera de Dios. La vida que hace camino. El paso que viene de Dios y nos lleva a los hermanos. La sonrisa. Porque Dios nos ama. Porque quiere que nos amemos.
¡Y continuamos el camino!