Los dos de Emaús

Emaús es un pueblo cercano a Jerusalén. En el camino hacia allí iban dos seguidores de Jesús. Estaban preocupados por la noticia de la muerte del maestro y conversaban entre ellos. Jesús se les acercó pero no lo reconocieron.

—¿De qué hablan? —les preguntó.

—¿Cómo? ¿No sabes lo que sucedió el viernes en Jerusalén? ¿No te has enterado de que crucificaron a un hombre llamado Jesús?

Y empezaron a contarle todo lo sucedido. Contaban al propio muerto su entierro, sin saberlo. Hablaban y hablaban sin parar. Hasta que llegaron a una posada. Entonces Jesús parecía querer seguir su camino, pero le dijeron:

—¡No te vayas, quédate con nosotros, ya es de noche!

Entraron en la posada y se sentaron a la mesa para cenar y compartir con Jesús. Antes de empezar, Jesús tomó el pan, lo bendijo y dio gracias a Dios. Entonces se dieron cuenta de que esa persona era el mismo Jesús. Y, como María, regresaron corriendo a Jerusalén para contarlo a todos. Iban como locos de alegría.

ADAPTACIÓN DE LC. 24, 13-25