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La primera palabra
El buen pan

Hablábamos ayer del pan que era cobarde y comodón. Hoy hablaremos del buen pan. Lo haremos en forma de cuento. Escuchad con atención:
“Érase una vez un pan tierno, crujiente, de olor agradable y aspecto apetitoso. Un pan generoso y sacrificado. Un día se encontró rodeado de niños que tenían muchas ganas de comer. Pero no se escondió, se dejó coger por ellos.
Cuando sintió el cuchillo que le cortaba una rebanada, no dijo nada, se ofreció en sacrificio.
El pan despedazado, sintió que se moría, pero al sentir la mano de los niños, se sintió alegre...
De pronto, el pan se dio cuenta de que no había muerto. Se había transformado en parte de Susana, de Raúl y de todos los niños que habían comido un trozo.

Palabra de Dios
Reflexión

Ya sé que lo habéis comprendido. Algunos hacen la primera comunión este mes y lo saben: el pan que se dejó comer es Jesús. Al recibir la primera comunión o la segunda o la tercera, recibimos a alguien que, desde ese momento, ya forma parte de nosotros y se transforma en nosostros. Con jesús en el corazón, nosotros también tenemos que ofreecernos a los demás, ponernos a su servicio, con generosidad y amor.