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La primera palabra
Parábola de los talentos
Jesús dijo a sus discípulos: "Un hombre que tenía que hacer un largo viaje, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco talentos, al otro dos, y al otro, un, -a cada cual según su capacidad; se fue.
Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos fue y ganó otros cinco. Igualmente, el que había recibido dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno se fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo llegó el señor de aquellos siervos y se puso a cuentas con ellos. Se presentó el que había recibido cinco talentos y en otros cinco, diciendo:
-Señor, me entregaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco.
El dueño le dijo:
-Muy bien, siervo bueno y fiel. Has sido fiel en lo poco, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.
Se presentó también el que había recibido dos talentos y dijo:
-Señor, me entregaste dos talentos; mira, he ganado otros dos.
El dueño le dijo:
-Muy bien, siervo bueno y fiel. Has sido fiel en lo poco, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.
Se también el que había recibido un talento, dijo:
-Señor, sabía que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparcido. Tuve miedo y escondí en tierra tu talento. Aquí tienes lo tuyo.
Pero el señor le respondió:
-Sirve malo y perezoso Sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no esparcí. Por eso había que pusieras mi dinero en el banco, y ahora que he vuelto habría recobrado lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dadlo al que tiene diez. Porque a todo el que tiene, le será dado, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun lo que le queda. Y ese siervo inútil, echadle a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes "
(Mt 25, 14-30).


 

Oración
Oración

Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Avemaría

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.