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La primera palabra
Los dos de Emaús

Emaús es una ciudad que está cerca de Jerusalén. Hacia ella iban dos seguidores de Jesús. Venían destrozados por la noticia de su muerte, hablaban de sus cosas, que si esto y que si lo otro. Jesús se puso al lado de ellos pero no se dieron cuenta.
- ¿De qué habláis?, les preguntó.
- ¡Cómo!, ¿pero no sabes lo que pasó el viernes en Jerusalén? ¿no te has enterado de que crucificaron a un hombre bueno llamado Jesús?
Y empezaron a explicarle lo sucedido. Imaginaos, explicaban al muerto su propio entierro, sin saberlo. Hablaban y hablaban sin parar. Hasta que llegaron a un hotel. Entonces Jesús se despidió de ellos haciendo ademán de marcharse, pero ellos le dijeron:
- ¡No te vayas, quédate con nosotros, que ya se hace de noche!
Entraron y se pusieron a cenar y compartieron su pan con Jesús. Antes de empezar Jesús cogió el pan, lo bendijo y dio gracias a Dios. Entonces se dieron cuenta de que aquel era Jesús. Y, como María, salieron corriendo a explicarlo a todo el mundo. También locos de contento.
Adaptación de Lucas 24, 13-35

Palabra de Dios
Reflexión

Decíamos ayer que a Jesús se le descubre en la alegría. Hoy vemos que a Jesús se le descubre también cuando compartimos nuestro pan, con aquellos que no tienen nada, igual que hicieron los dos amigos de Emaús.
¿Cómo andamos de compartir?
La pascua es un buen momento para arreglar las situaciones de egoísmo.

Oración
Oración

Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Avemaría

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.